En un aeropuerto de Japón una máquina expendedora de café dibuja rostros humanos en la espuma de los cafés.
Esta novedosa máquina utiliza gotitas de vertidas cuidadosamente sobre la espuma de leche que forma la capa de arriba en un vaso de rico y caliente cappuccino, para formar y dibujar los rasgos característicos de la cara de un ser humano.